¿Arándanos como Antibióticos?

Es el título de un comentario editorial aparecido en Archives of Internal Medicine a propósito de la publicación de un ensayo clínico (EC) de no inferioridad en el que se compara en la prevención de infecciones de orina (ITU), en un grupo de 221 mujeres premenopáusicas con infecciones de orina recurrentes durante 12 meses, el uso de 480 mg de trimetropin sulfametoxazol  (TMP-SMX) en una toma diaria frente a 500 mg de cápsulas de arándanos. Al final del estudio,  el número medio de pacientes con al menos 1 episodio más de ITU fue mayor en el grupo que tomó arándanos y la proporción de pacientes que tuvo un episodio de ITU sintomática también fue mayor en el grupo que tomó arándanos que en el de TMP-SMX (78,2% vs 71,1%). Además, se observó un aumento en la tasa de resistencias a antibióticos durante el periodo en el que se administraba el antibiótico, no sólo a TMP-SMX, si no también a amoxicilina y ciprofloxacino.

Este EC tiene interés porque compara directamente el efecto del antibiótico frente a los arándanos, que ya habían sido objeto de estudio en múltiples publicaciones. Ya en 2009 se publicó otro EC, esta vez en mujeres postmenopáusicas, en los que resultados no fueron tan claros a favor del antibiótico.

Tambien han sido objeto de investigación por parte de la colaboración Cochrane, publicando el año pasado una revisión sistemática en la que se avala su uso potencial en el tratamiento y profilaxis de ITU en mujeres premenopáusicas, si bien en sus conclusiones no pueden recomendar su uso en estos procesos dada la heterogeneidad y falta de calidad de los estudios que hace imposible establecer la dosis y vía de administración más idóneas.

Este mismo año se publica otro EC randomizado en el que se compara la eficacia de los arándanos frente a placebo en la prevención de ITU en mujeres jóvenes,  en donde no se pudo demostrar, a los 6 meses, la mayor eficacia de los arándanos.

Hoy mismo, en un periódico de tirada nacional, se comentan algunos de estos  estudios  y se recoge además, entre otras informaciones,  la opinión de una ginecóloga sobre el tema.

Comienza el Verano y Llegan….las Garrapatas!!

La semana pasada atendimos a una de nuestras pacientes habituales por lo que ella refería como una “verruga” que había aparecido en las últimas 2-3 semanas. Al explorar la lesión (ver foto) advertimos mi residente y yo que la “verruga” había adquirido vida propia y unas patitas se movían a sus lados. Se trataba evidentemente de una garrapata. La paciente se encontraba asintomática, vive en un entorno urbano, no tiene contacto con animales y sólo refería haber realizado una visita al Monte del Pardo hace 2 ó 3 semanas.

Procedimos a extraer la garrapata, y en este momento nos planteamos dos cuestiones:

  1. ¿Qué método empleamos para extraerla?
  2. ¿Es preciso realizar profilaxis antibiótica en estas situaciones?

Revisando la literatura, todos los métodos populares que conocemos (algunos incluso citados en manuales de amplia difusión), como impregnar la garrapata con gasolina, aceite, alcohol…, aplicar calor, son ineficaces. La retirada de la garrapata con pinza fina mediante tracción suave es, con diferencia significativa frente a los demás métodos, la forma idónea de proceder a su extracción ya que protege parcialmente del desarrollo de complicaciones clínicas y de la infección de microorganismos transmitidos por garrapatas, tal y como ya comentaban Oteo y cols. en Enferm Infecc Microbiol Clin 2001 y señalan los CDC en sus recomendaciones.

Para responder a la segunda cuestión, revisamos de nuevo la bibliografía disponible. Los CDC no recomiendan el uso rutinario de profilaxis antibiótica para la profilaxis de las infecciones transmitidas por garrapatas, y autores de nuestro entorno coinciden en la misma recomendación. La mayoría de las picaduras de garrapata no se acompañan de ningún tipo de complicación, a no ser del desarrollo de reacciones inflamatorias pruriginosas locales y leves (pápula eritematosa y pruriginosa en el punto de la picadura) de corta duración.

Las recomendaciones de los CDC, aplicables en los EE-UU., sólo proponen ofertar profilaxis antibiótica con una sola dosis de doxiciclina (200 mg en adultos y 4 mg/kg en niños >8 años de edad hasta una dosis máxima de 200 mg) cuando se den todas las circunstancias siguientes: (a) la garrapata pueda ser debidamente identificada como una I. scapularis y que haya permanecido adherida > 36 horas; (b) la profilaxis se pueda iniciar dentro de las 72 h después de haber retirado la garrapata; (c) la tasa local de la infección de garrapatas con B. burgdorferi sea > 20%;y (d) el tratamiento con doxiciclina no esté contraindicado.

Oteo y cols. discuten este tema en su artículo y aconsejan, en función de su criterio, ofrecer profilaxis con doxiciclina cuando la garrapata haya sido manipulada, la garrapata se encuentre repleta (varios días de alimentación) o cuando el paciente presente un alto grado de preocupación por el problema.

Si estáis interesados en las diferentes especies de garrapatas presentes en nuestro país y las enfermedades asociadas con sus picaduras, leed el siguiente artículo: Las garrapatas (Acarina: Ixodida) como transmisores y reservorios de microorganismos patógenos en España, en Enferm Infecc Microbiol Clin 2005;23(2):94-102

Paracetamol para Profilaxis de la Fiebre tras la Vacunación en Niños

El National Health Service desaconseja en la última actualización de su Green book la profilaxis rutinaria de la fiebre tras la vacunación infantil.
La profilaxis de la fiebre con paracetamol parece reducir la respuesta inmune a la vacunación en los niños, según dos estudios consecutivos (en primovacunación y recuerdo) de la República Checa (Prymula R, Siegrist CA, Chlibek R, et al. (2009) Effect of prophylactic paracetamol administration at time of vaccination on febrile reactions and antibody responses in children: two open-label randomized controlled trials. Lancet 374: 1339-50), registrados en ClinicalTrials.gov, con los números NCT00370318 y NCT00496015.
En ellos, se asignó aleatoriamente a 459 niños sanos en dos grupos (un grupo con 3 dosis de paracetamol profiláctico cada 8h en las 24 horas posteriores a la vacunación y otro grupo sin paracetamol profiláctico) vacunados para neumococo y DTPa-HBV-IPV/Hib. El objetivo primario en ambos estudios fue la reducción de las reacciones febriles de 38ºC o superiores en el total de la cohorte vacunada y el objetivo secundario fue la valoración de la inmunogenicidad según las concentraciones geométricas medias de anticuerpos (GMCs).
La incidencia de fiebre se redujo en un tercio en el grupo el paracetamol profiláctico, pero también en este se grupo las GMCs de anticuerpos fueron significativamente más bajas.
A la luz de los resultados de estos estudios (de los que ya se había hecho eco previamente en 2009 en sa página para la población general, NHS Choices, http://www.nhs.uk) el NHS ha actualizado con fecha de mayo de 2011 su “Green book” destinado a los profesionales sanitarios, aconsejando que no se recomiende la prevención rutinaria de la fiebre tras la vacunación ya que puede reducir la producción de anticuerpos frente a algunas vacunas. En este nuevo consejo también se recomienda evitar el ibuprofeno. Literalmente dice: “Se debe aconsejar a los padres el uso de las dosis adecuadas de paracetamol o ibuprofeno líquidos para tratar la fiebre, pero se les debe advertir que no los utilicen de manera profiláctica.”
http://www.prescriber.org.uk/2011/05/green-book-advises-against-routine-fever-prevention/

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